niño movil

Quien tiene derecho

30 de abril de 2019 Por Gines 47

Los números no engañan, y lo cierto es que nuestros hijos comienzan a usar los teléfonos inteligentes cada vez con menor edad. Las últimas estadísticas indican que el 50% de los niños con 10 años tienen un teléfono, cifra que se multiplica exponencial mente conforme pasa el tiempo. Es indudable,

por su parte, que la utilización responsable del móvil tiene unas ventajas, sobre todo en vacaciones, en la medida en que podemos mantener localizados a los hijos, pero su uso indebido puede acarrear algunos peligros.

Para no perder las buenas costumbres, voy por partes.

¿Tienen derecho a la intimidad los menores? Desde luego. El artículo 18 de nuestra Constitución dispone que “Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen”, para seguir diciendo que “Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial”.

En igual sentido, la Ley Orgánica 1/1996 de protección al menor recoge que “Los menores tienen derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Este derecho comprende también la inviolabilidad del domicilio familiar y de la correspondencia, así como del secreto de las comunicaciones”.

¿Puede ser constitutivo de delito el revisar el contenido de un móvil ajeno? En efecto, pues el artículo 197 del Código Penal preceptúa que “El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas,

mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales, intercepte sus telecomunicaciones […] o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses”.

De lo dicho hasta ahora se infiere claramente que los padres no pueden acceder con carácter general e indiscriminado al contenido de los móviles de sus hijos para leer sus conversaciones privadasPero debemos tener en cuenta que los menores están sometidos a la patria potestad o responsabilidad parental sus los progenitores.